cómo sacar dinero de una SL
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Vayamos al grano: Tu Sociedad Limitada tiene 80.000 euros en la cuenta, pero tú necesitas 30.000 euros para dar la entrada de una vivienda.

O quieres utilizar 20.000 euros para invertir.

O simplemente quieres aumentar el dinero que recibes cada mes porque hasta ahora has dejado prácticamente todo el beneficio dentro de la empresa.

En ese momento aparece una pregunta muy habitual que nos llega a nuestra gestoría para empresas.

¿Cómo puedo sacar dinero de mi SL y qué opción me interesa más: nómina, factura o dividendos?

La respuesta depende fundamentalmente de por qué estás recibiendo ese dinero.

No puedes elegir libremente la fórmula únicamente en función de cuál paga menos impuestos.

A grandes rasgos:

  • si cobras por trabajar en la empresa, normalmente hablamos de remuneración;
  • si prestas realmente servicios profesionales independientes a la SL, puede corresponder una factura;
  • si estás retirando beneficios por ser socio, hablamos de dividendos.

Y cuando necesitas una cantidad elevada para un gasto personal, el análisis cambia bastante.

Tengo 50.000 euros en mi SL y quiero utilizarlos personalmente: ¿puedo transferírmelos?

No directamente. Aunque seas socio único y administrador, el dinero de la SL pertenece a la sociedad.

No deberías hacer simplemente:

Transferencia de 50.000 € de la empresa a tu cuenta personal.

Antes necesitas determinar por qué concepto recibes ese dinero.

Por ejemplo:

  • remuneración por tu trabajo;
  • dividendo;
  • devolución de un préstamo que habías hecho anteriormente a la empresa;
  • devolución de gastos que adelantaste;
  • otra operación real y correctamente documentada.

Si necesitas dinero para comprarte una vivienda, un coche o realizar una inversión personal, el destino que vas a darle no cambia la naturaleza fiscal del dinero.

La pregunta no es:

“¿Para qué quiero usar esos 50.000 euros?”

Sino:

“¿Por qué me los está pagando la sociedad?”

Caso 1: necesito 30.000 euros para la entrada de una vivienda

Supongamos que eres socio único de una SL.

La empresa tiene buena liquidez y ha acumulado beneficios de ejercicios anteriores. Tú necesitas 30.000 euros para comprar una vivienda.

Una posibilidad sería repartir dividendos.

Opción A: cobrar 30.000 euros en dividendos

Si existen beneficios distribuibles y se cumplen los requisitos societarios, la empresa puede acordar repartir un dividendo.

Ese dividendo tributa en tu IRPF dentro de la base del ahorro.

Con la escala actualmente vigente:

  • primeros 6.000 €: 19 %;
  • de 6.000 a 50.000 €: 21 %.

Si recibieras 30.000 euros y no tuvieras otras rentas del ahorro que alterasen el cálculo:

Primeros 6.000 €:

6.000 × 19 % = 1.140 €

Restantes 24.000 €:

24.000 × 21 % = 5.040 €

Tributación aproximada:

6.180 €

Te quedarían aproximadamente: 23.820 € netos después del IRPF correspondiente al dividendo.

Por tanto, si realmente necesitas disponer de 30.000 euros netos, la sociedad tendría que repartir una cantidad superior.

Y hay que recordar algo fundamental: ese dinero procede de beneficios que previamente ya han tributado en el Impuesto sobre Sociedades.

Entonces, ¿me interesa un dividendo?

Puede tener sentido cuando:

  • la empresa tiene beneficios acumulados;
  • no necesita ese dinero para su actividad;
  • tú eres socio y quieres retirar parte del beneficio;
  • la operación no pretende remunerar realmente tu trabajo.

Es una fórmula muy habitual para retirar cantidades relevantes de una empresa rentable.

Pero no siempre es fiscalmente la más barata si la comparamos aisladamente con otras vías.

Caso 2: quiero sacar 3.000 euros al mes de mi SL para vivir

Este escenario es diferente. Si trabajas todos los días en la empresa y necesitas una cantidad periódica para tus gastos personales, lo lógico normalmente no es repartir un dividendo cada mes.

Aquí suele tener más sentido establecer una retribución periódica por tu trabajo.

Por ejemplo:

La sociedad te paga una remuneración bruta de:

3.000 € mensuales

Eso supone:

36.000 € brutos al año

La empresa registra esa remuneración como gasto si cumple los requisitos correspondientes y tú tributas por ella en IRPF.

La principal ventaja frente al dividendo es que esta remuneración puede reducir el beneficio fiscal de la sociedad.

Es decir: si la empresa genera 100.000 euros antes de pagarte y tú cobras 36.000 euros de remuneración, el resultado fiscal de la sociedad puede reducirse antes de calcular el Impuesto sobre Sociedades.

Con un dividendo no sucede eso.

El dividendo se paga después de obtener el beneficio.

Caso 3: mi SL gana 100.000 euros y yo quiero sacar 50.000

Aquí es donde resulta más útil comparar escenarios.

Supongamos:

Beneficio antes de remunerar al socio: 100.000 €

Y necesitas recibir dinero para tus gastos personales.

Escenario A: cobrar los 50.000 € como remuneración

La empresa paga:

50.000 € de remuneración al socio

Su beneficio antes de impuestos se reduce aproximadamente a:

50.000 €

Sobre ese resultado se calcularía el Impuesto sobre Sociedades que corresponda.

Por otro lado, tú tributarás en IRPF por los 50.000 euros recibidos.

La carga fiscal exacta dependerá de tus circunstancias personales, comunidad autónoma y resto de rentas.

Escenario B: no cobrar remuneración y sacar después 50.000 € como dividendo

La sociedad obtiene primero:

100.000 € de beneficio

Paga el Impuesto sobre Sociedades.

Después, con el beneficio que queda disponible, distribuye 50.000 €.

Y tú vuelves a tributar en IRPF por ese dividendo.

Esto genera dos niveles de tributación:

  1. Impuesto sobre Sociedades.
  2. IRPF del socio por el dividendo.

Por eso no puede afirmarse que “el dividendo es mejor porque solo paga un 19 % o un 21 %”.

El cálculo debe hacerse desde el beneficio inicial de la empresa hasta el dinero neto que llega al socio.

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¿Entonces es siempre mejor ponerse nómina?

No. Este es precisamente uno de los errores más habituales.

A medida que aumenta tu remuneración, también puede aumentar tu tipo marginal de IRPF.

Por ejemplo, no es lo mismo cobrar:

30.000 € anuales que 100.000 € anuales.

La segunda cantidad puede situar parte de tus ingresos en tramos altos del IRPF.

Por eso, cuando una SL tiene beneficios relevantes, puede resultar razonable combinar:

una remuneración adecuada por el trabajo + dividendos sobre el beneficio restante.

No porque exista una proporción universal perfecta, sino porque cada concepto responde a una realidad diferente y tiene una tributación diferente.

Caso práctico: socio que necesita 60.000 euros al año

Imaginemos un socio único que trabaja a tiempo completo en su empresa.

La SL genera suficiente beneficio para pagarle.

En lugar de intentar retirar los 60.000 euros de una sola manera, podría analizarse una estructura como:

Remuneración anual: 36.000 €

más

Dividendos: 24.000 €

La remuneración compensa el trabajo que realiza durante el año.

Los dividendos retribuyen su condición de propietario de una empresa que genera beneficios.

¿Es exactamente esa combinación la más eficiente?

No necesariamente.

Habría que calcular:

  • beneficio previsto de la empresa;
  • situación personal del socio;
  • tipo de Impuesto sobre Sociedades;
  • IRPF;
  • cotizaciones;
  • necesidades de tesorería de la SL;
  • otros ingresos personales.

Pero este enfoque suele ser más lógico que decidir de antemano:

“Me voy a pagar todo mediante dividendos” o “Voy a sacarme todo con una nómina”

¿Y si en lugar de nómina le hago una factura a mi empresa?

Aquí conviene ser especialmente cuidadoso.

Muchos socios se preguntan: “Si soy autónomo, ¿puedo facturar 3.000 euros al mes a mi propia SL?”

La respuesta es: depende de la actividad y de la relación real entre tú y la empresa.

No puedes escoger la factura únicamente porque fiscalmente te parezca más interesante.

Caso 4: consultor que tiene una SL y trabaja personalmente para sus clientes

Imaginemos una empresa de consultoría.

El socio:

  • es profesional;
  • realiza personalmente los servicios;
  • está dado de alta en autónomos;
  • presta a la sociedad servicios profesionales;
  • la SL factura posteriormente esos servicios a sus clientes.

En determinados casos, esa relación socio-sociedad puede tener naturaleza profesional y el socio debe facturar a la empresa.

Ejemplo simplificado:

Base de la factura:

3.000 €

IVA 21 %:

630 €

Retención IRPF, si corresponde:

−450 €

Importe que paga la sociedad:

3.180 €

La sociedad registra el servicio recibido y el socio declara esos ingresos dentro de su actividad económica.

Pero que este modelo sea válido para un consultor no significa que sea válido para cualquier empresario.

Caso 5: tengo una tienda y soy socio y administrador

Supongamos ahora que eres propietario de una empresa de comercio.

Trabajas cada día en:

  • gestión del negocio;
  • proveedores;
  • administración;
  • personal;
  • compras;
  • dirección.

En este contexto, decir simplemente:

“Voy a hacerle una factura mensual de 4.000 euros a mi tienda por servicios de gestión”

puede no corresponder a la verdadera naturaleza de la relación.

Que estés dado de alta como autónomo societario no significa automáticamente que tengas que emitir facturas a tu propia sociedad.

Por eso hay que analizar cada situación.

Nómina o factura: un ejemplo fácil de entender

Puedes utilizar esta regla como orientación inicial:

Situación A

Eres socio de una agencia de arquitectura y tú mismo prestas servicios profesionales propios de la actividad.

Puede existir facturación socio-sociedad, dependiendo de cómo esté estructurada la relación.

Situación B

Eres socio y administrador de una empresa que vende productos y te encargas de dirigirla.

No deberías asumir automáticamente que tienes que facturar.

Puede corresponder una remuneración como socio trabajador o administrador.

La diferencia no se decide por cuál paga menos impuestos.

Se decide por la realidad de la actividad.

¿Puedo sacar 20.000 euros como factura de golpe?

Solo si existe realmente un servicio que justifique esa factura y su valor de mercado es razonable.

Por ejemplo, no sería lógico que durante todo el año el socio trabajase normalmente sin cobrar nada y en diciembre emitiera:

“Servicios profesionales anuales: 60.000 €”

sin disponer de una estructura coherente que explique esa relación.

Además, las operaciones entre socio y sociedad están sometidas a reglas de operaciones vinculadas.

Eso significa que deben valorarse, con carácter general, a precio de mercado.

No puedes decidir que tu trabajo vale 500 euros al mes si una persona independiente cobraría 5.000 por prestar exactamente ese servicio.

Y tampoco puedes inflar artificialmente una factura para sacar más dinero de la empresa.

Caso 6: quiero 100.000 euros para hacer una inversión personal

Supongamos que has acumulado bastante dinero dentro de la SL.

La empresa tiene:

250.000 € de liquidez

y quieres utilizar:

100.000 €

para invertir personalmente en otra operación.

Aquí probablemente no tenga sentido intentar convertir de repente esos 100.000 euros en una nómina si realmente no corresponden a tu remuneración habitual.

Una alternativa natural puede ser repartir dividendos, siempre que:

  • existan beneficios distribuibles;
  • se respeten las reservas;
  • la empresa pueda permitirse perder esa liquidez;
  • se apruebe correctamente el reparto.

El importe del dividendo debe calcularse teniendo en cuenta cuánto dinero quieres recibir neto.

Porque repartir 100.000 euros no significa que termines con 100.000 euros disponibles después de impuestos.

¿Y si la SL me presta el dinero?

También existe otra posibilidad que suele aparecer en estas situaciones:

un préstamo de la sociedad al socio.

Por ejemplo:

Necesitas 40.000 euros temporalmente.

La sociedad te presta:

40.000 €

y tú te comprometes a devolverlos.

Esto no es un dividendo ni una remuneración.

Pero debe ser un préstamo real.

Eso implica, entre otras cuestiones:

  • contrato;
  • plazo de devolución;
  • intereses en condiciones de mercado;
  • contabilización correcta;
  • cumplimiento efectivo de las condiciones.

No debería utilizarse un supuesto préstamo simplemente para retirar dinero de la sociedad sin intención real de devolverlo.

Además, al tratarse de una operación entre partes vinculadas, su valoración debe realizarse conforme a las reglas fiscales correspondientes.

Caso 7: la empresa me debe dinero porque yo se lo presté antes

Este es un caso completamente distinto.

Supongamos que cuando creaste la empresa aportaste:

25.000 € como préstamo del socio a la sociedad.

La empresa te debe ese dinero.

Años después, la SL tiene liquidez y te devuelve los:

25.000 € de principal.

Esa devolución del dinero prestado no es lo mismo que cobrar una nómina o un dividendo.

Estás recuperando un dinero que previamente habías prestado a la empresa.

Los intereses, si existen, tendrán su tratamiento fiscal correspondiente.

Por eso es tan importante tener correctamente contabilizadas las cuentas entre socio y sociedad.

¿Puedo pagar directamente mis gastos personales con la tarjeta de la SL?

Es una de las peores formas de hacerlo.

Por ejemplo:

SL paga directamente:

  • 8.000 € de un viaje familiar;
  • 3.000 € de muebles para tu casa;
  • 20.000 € de entrada de un coche particular.

Esto no evita la tributación.

Simplemente crea un problema adicional porque ahora hay que determinar qué representan esos pagos.

Podrían terminar tratándose como:

  • retribución al socio;
  • dividendo;
  • deuda del socio con la empresa;
  • gasto no deducible;
  • otra operación vinculada.

Tener una SL no convierte tus gastos privados en gastos empresariales.

Quiero sacar dinero todos los meses: ¿qué suele ser más razonable?

Si trabajas habitualmente para la sociedad, lo más lógico suele ser establecer una remuneración recurrente adecuada.

Por ejemplo:

2.500 € o 3.000 € al mes

en lugar de realizar transferencias aleatorias según lo que vayas necesitando.

Posteriormente, al finalizar el año, si existen beneficios y no son necesarios dentro del negocio, puede analizarse un reparto adicional de dividendos.

Esto permite separar claramente:

dinero que cobras por trabajar

de

dinero que cobras porque la empresa ha generado beneficios y eres socio.

Necesito sacar una cantidad grande una sola vez: ¿qué debo mirar?

Si necesitas retirar, por ejemplo:

20.000 €, 50.000 € o 100.000 €

para una compra o inversión personal, antes de decidir cómo hacerlo deberían analizarse cinco cuestiones:

1. ¿La empresa te debe ya ese dinero?

Por préstamos anteriores o gastos adelantados.

Si es así, puede existir una devolución legítima que no tiene naturaleza de dividendo.

2. ¿Existe una remuneración pendiente por el trabajo que realizas?

Debe analizarse si realmente corresponde pagarla y cómo debe configurarse.

3. ¿La sociedad tiene beneficios distribuibles?

En ese caso puede plantearse un dividendo.

4. ¿La empresa necesitará ese dinero?

Retirar 80.000 euros de una SL que tiene 100.000 puede ser fiscalmente posible y empresarialmente desastroso.

5. ¿Cuánto necesitas realmente neto?

Este es un error especialmente habitual.

Si necesitas:

50.000 € netos

no significa que debas acordar simplemente un pago bruto de 50.000 €.

Hay que calcular la tributación y determinar qué cantidad necesitas retirar para terminar disponiendo de esos 50.000 euros.

¿Qué opción paga menos impuestos?

No existe una respuesta válida para todos los casos.

Pero podemos resumir la lógica:

SituaciónOpción que normalmente debe analizarse primero
Trabajas todos los días en tu SLRemuneración
Prestas servicios profesionales independientes a tu SLFactura, si legalmente corresponde
Quieres retirar beneficios acumuladosDividendos
La SL te devuelve dinero que le prestasteDevolución de préstamo
Necesitas dinero solo temporalmentePréstamo sociedad-socio, si tiene sentido real
Quieres pagar gastos personales directamente desde la SLEvitarlo
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Ejemplo práctico completo: necesito 40.000 euros para comprar una vivienda

Imaginemos:

  • eres socio único;
  • trabajas a tiempo completo en la SL;
  • ya recibes una remuneración razonable;
  • la empresa tiene 120.000 euros de reservas y liquidez suficiente;
  • quieres disponer de 40.000 euros adicionales para una entrada.

En este caso probablemente tendría poco sentido crear artificialmente una factura de 40.000 euros si no existe un servicio extraordinario que la justifique.

También puede resultar poco coherente aumentar de repente tu remuneración anual en 40.000 euros únicamente para financiar la compra.

Si existen beneficios distribuibles, un dividendo extraordinario puede ser una opción mucho más natural.

La gestoría debería calcular entonces:

  1. cuánto dividendo bruto necesitas;
  2. cuánto retendrá la sociedad;
  3. cuál será aproximadamente tu tributación final;
  4. cuánto dinero neto llegará a tu cuenta;
  5. cómo queda la tesorería de la SL después del reparto.

Ese es el análisis realmente útil.

Ejemplo práctico completo: necesito 4.000 euros netos al mes

Situación distinta.

Eres socio administrador y trabajas diariamente en la empresa.

No necesitas retirar beneficios acumulados puntualmente.

Lo que necesitas es poder vivir cada mes de tu actividad.

Aquí lo razonable es estudiar una retribución periódica que te permita alcanzar aproximadamente el neto que necesitas.

La gestoría puede hacer el cálculo inverso:

Objetivo: 4.000 € netos mensuales

y determinar:

  • remuneración bruta necesaria;
  • retenciones;
  • coste para la empresa;
  • efecto en el Impuesto sobre Sociedades;
  • cotización correspondiente.

Después, si la empresa sigue generando beneficios importantes, puede analizarse un reparto adicional de dividendos.

Ejemplo práctico: ¿nómina de 60.000 o nómina de 35.000 + dividendos?

Esta es probablemente una comparación mucho más útil para un empresario.

Supongamos que la empresa puede destinar 60.000 euros anuales al socio.

Opción 1

60.000 € de remuneración.

Consecuencia:

  • la sociedad registra el gasto;
  • disminuye el beneficio de la empresa;
  • los 60.000 € tributan en el IRPF del socio como corresponda.

Opción 2

35.000 € de remuneración + 25.000 € de dividendos.

Consecuencia:

  • los 35.000 € reducen el resultado de la SL si son fiscalmente deducibles;
  • el beneficio restante paga Impuesto sobre Sociedades;
  • posteriormente se distribuyen 25.000 €;
  • esos dividendos tributan en la base del ahorro del socio.

¿Cuál deja más dinero neto?

No puede responderse sin hacer números.

Dependerá del beneficio total de la empresa y de la situación fiscal personal del socio.

Pero esta es la comparación que debería hacer una asesoría antes de recomendar una estructura, y no limitarse a decir que los dividendos tributan al 19 % o que la nómina es deducible.

Cómo decidir cómo sacar dinero de tu SL

Antes de retirar una cantidad importante, el orden correcto sería:

Primero: determinar por qué concepto puedes recibir ese dinero

Trabajo, actividad profesional, beneficios, préstamo o devolución.

Segundo: calcular cuánto necesitas neto

No cuánto quieres transferir desde la empresa.

Tercero: calcular el coste fiscal completo

No únicamente el IRPF.

Hay que incluir también el efecto en el Impuesto sobre Sociedades.

Cuarto: comprobar la tesorería de la empresa

No retirar dinero que el negocio necesitará dentro de tres meses.

Quinto: documentarlo correctamente antes de mover el dinero

No al revés.

Conclusión: no existe una única forma de sacar dinero de una SL

Si necesitas dinero de tu empresa para una compra importante, una inversión o simplemente para aumentar tus ingresos personales, no deberías empezar haciendo una transferencia y preguntando después cómo contabilizarla.

Primero hay que determinar qué tipo de operación corresponde.

En términos prácticos:

Si cobras por trabajar: remuneración.

Si existe una verdadera prestación profesional: factura.

Si estás retirando beneficios: dividendo.

Si la empresa te devuelve dinero que le prestaste: devolución del préstamo.

Si necesitas dinero temporalmente y vas a devolverlo: puede estudiarse un préstamo de la sociedad al socio.

Y cuando hay cantidades relevantes, la cuestión más importante no es cuál de ellas “paga menos impuestos” de forma aislada.

Lo importante es calcular cuánto sale de la empresa y cuánto termina realmente en tu cuenta personal después de todos los impuestos.

En MSM Consultores 2023 analizamos ambas partes de la operación —sociedad y socio— para determinar cuál es la forma correcta y fiscalmente más eficiente de disponer del dinero de tu SL en función de tus necesidades reales.

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